18 ene. 2015

Todavía no decido cuantas manos necesitaría para tener los suficientes dedos que cuenten cada por qué que me pregunto, uno por cada uno de ellos. Suelo sorprenderme a mi misma notando la cantidad de veces en las cuales me cuestiono cada situación, y la mínima aparición de respuestas, las cuales de hecho suelen tener poca coherencia o ser simplemente son una línea más en la extensa e interminable lista de hipótesis que se esconde en mi mente. Siempre con tan poca certeza. Cuantas de mis oraciones finalizan con "creo", "no sé", "quizás" y muchos otros sinónimos. Tantas veces escribí refiriéndome a alguien más, que en realidad no era absolutamente nadie que no sea yo misma. Quizás por la poca fuerza de aceptarlo y -peor aún- afrontarlo. Pero lo increíble no se encuentra allí, sino en la capacidad de aislar esa parte de mi de tal forma que no se note. Aquella capacidad completamente inconsciente de esconder todo eso en mi interior más lejano. Se aísla, pero nunca abandona, jamás deja de estar. Así que uno se adapta, y lo disfraza para terceros y para sí mismo. Y lo saco a la luz únicamente cuando me encuentro en la indescriptible armonía de la soledad. Aquella soledad que aporta de una forma increíble calma y temor a la vez. Y jamás puedo liberarme cuando no me encuentro en ese aislamiento. Quizás sea por que nunca lo intenté. O quizás si. Sí. Eso fue lo que me dio la esperanza de no rendirme ante aquella inesperada situación. El haberme sentido capaz de liberar aquel interior cuando no me encontraba únicamente conmigo misma bastó para no poder bajar los brazos, ni permitir que los bajasen. ¿Pero cuanto peso pueden soportar este par de extremidades? ¿Cuanto tiempo podrán resistir a la espera? Evidentemente no me encuentro preparada para darme cuenta de que debería hacerlo. Pero aunque lo supiera, no quiero renunciar a aquello que hizo sentirme libre, y luego me aprisionó cómo si no quisiera -o pudiera- liberarse también. Luego de aprisionar, soltar. Y luego de soltar, aislar. Y luego de aislar, ¿olvidar? ¿realmente ya no ocupo un lugar en su interior, realmente no cuenta con si quiera un por qué para cuestionarse? por que yo cuento con tantos, que todavía no decido cuantas manos necesitaría para tener los suficientes dedos. Un dedo por cada por qué. Para tener esa por siempre misteriosa contabilidad. Pero ahora -realmente- ¿para qué querría saberlo? ¿por qué? ¿acaso cambiaría mínimamente aquello algo?
Sí, soy yo quién no se permite bajo ninguna circunstancia bajar los brazos y rendirse. Pero tampoco me permito a mí misma actuar. Los días pasan y siento que actuar sería sin sentido, regalándole a mis horas la interminable espera. Aquella espera a la cual nunca le llega la respuesta. Aquel grito que jamás escucha el eco. Aquel interior que no quiere -o puede- liberarse.
¿Por que no me permito bajar los brazos, si no actúo, si sé que está perdido, si sé que su liberación no se encuentra dispuesta a que mis oídos la reciban? ¿en verdad vale todo este tiempo dedicado, o es otra víctima de mi constante idealización, capaz de distorsionar increíblemente la realidad? ¿por qué? por esa diminuta luz, que comenzó con una fuerza indescriptible, pero que se debilita cada vez un poco más por cada segundo que pasa, perdiéndose dentro de la inmensa oscuridad. Esa luz a la cual me encuentro aferrada con las fuerzas que todavía me quedan. Aquella diminuta luz, llamada esperanza.

10 comentarios:

  1. Que bonito escribes ^^
    Gracias por tu comentario en mi blog, hazte seguidora si te gusta y espero que poco a poco lo vaya conociendo más gente http://clothingandfabulous.blogspot.com.es/
    Yo te sigo y sigo leyendote, besos!

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    1. Muchas gracias por tu comentario! Besos también! ☺

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  2. Qué precioso texto, gracias por compartirlo <3

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  3. Hola:)
    En tus letras encuentro tu tristeza, tu agonía, e incluso tus dudas y tu espera.
    Transmites muy bien lo que llevas dentro..
    Un beso.

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    1. Muchísimas gracias! Que bueno que hayas sentido los sentimientos que quise transmitir, besos también ☺

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  4. ¡Muy buenas, guapa! ♥
    Primero que nada he de decirte que muchísimas gracias por el hermoso comentario que dejaste en mi blog, me hizo mucha ilusión leerlo.
    Y respecto a la entrada, ¡qué preciosidad! Es un placer entrar a este rinconcito tan adorable y encontrarme con palabras tan bonitas como estas. Y no es peloteo, eh, lo digo muy en serio: escribes de maravilla.

    Un abrazo fuerte, que seas muy feliz. ^^

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    1. Muchísimas gracias! Me fascina leer tus comentarios, abrazos y sé muy feliz también ☺

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