11 mar. 2013

Me gusta vivir tanto en el ruido cómo en el silencio, me gusta estar rodeada de personas cómo también me gusta pasar tiempo sola, sin escuchar que una sola palabra salga de la boca de alguien.  Me gusta tanto el blanco cómo el negro. Me gusta tanto un extremo cómo el otro. Me cuesta decidir, y cuando decido me arrepiento antes de saber si las consecuencias serán erróneas o buenas, cómo yo las esperaba. Me cuesta demasiado rendirme, pero a veces eso es lo único que quiero, aunque por otro lado sé que me gustaría que pase todo lo contrario. Me gusta ganar, tanto cómo también me gusta perder. Me gusta escuchar, pero también necesito que me escuchen a mi. Me gusta agradecer todo lo que hacen por mi, tanto me acostumbré a eso, que cada "gracias" que me dicen lo tomo muy en cuenta. Me gusta tener la edad que tengo, dar paso a esta nueva etapa de mi vida a la que muchos llaman "adolescencia" pero aún no sé de que se tratará. Me gusta estar con mis amigas. Me gusta conocer personas nuevas. Me gustan mis viejas amistades. Cada vez que siento que algo que decidí en algún momento estuvo mal, me recuerdo a mi misma que no debo arrepentirme, por que fue lo que en algún momento yo quise. Me gusta ser detallista, aunque algunas veces tome demasiado en serio cada detalle. Me gusta mi familia, me gusta mi alrededor, me gusta tener lo que tengo y cada noche agradezco ser lo que soy. Me gusta la privacidad, aunque no siempre la respeten. Me gusta ser lo que soy, me gusta vivir, me gusta respirar, me gusta sentirme libre. 

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